viernes, 2 de marzo de 2012

No habrá luz en nuestros ojos, pero te vemos...

Ayer fui a entrevistar a una persona para la realización de un reportaje periodístico. Como somos amigos de hace años, después de la entrevista nos pusimos a hablar. Y esta fue parte de la conversación que mantuvimos:
-¿Cómo estás? ¿Y tu madre?
-Pues muy bien, currando... ¿tu familia qué tal?
-Bien, gracias [...]. ¿Y a Fulanito hace mucho que no lo ves? ¡Ups... perdona!
-¿Perdona por qué? ¡Si no tengo nada que perdonarte hombre!

Soy capaz de tener este tipo de conversaciones almenos un par de veces al día, sea en la calle, en el bus, etc. Y en el mejor de los casos un par de veces a la semana (léase con un toque de ironía). Y es que ocurre que en muchas ocasiones, sólo por simple desconocimiento, la gente tiende a evitar, cuando se dirige a nosotros, la palabra “ver”.”. Lo hacen porque creen que esa palabra a un ciego le puede hacer daño. Y no, querido lector, nada más lejos de la realidad. Cuando te dirijas a un ciego, te agradecerá enormemente que le trates con naturalidad. No evites utilizar ninguna palabra cuando hables con él o ella, porque puedes dar la impresión de que no le tratas como a alguien normal, y refleja cierta inseguridad por tu parte a la hora de tratarle.

Te contaré, como anécdota habitual, que no debes extrañarte si vas por la calle y oyes a un grupo de ciegos con la conversación del tipo:
-¿Dónde te has metido? No te he visto el pelo últimamente.
-Ya, si he estado bastante liado/a. ¿Y a Fulanito lo has visto?
-Lo vi ayer por la calle, se iba ya a su casa.

Y como esa, muchas más. Así que no te asustes.

Nosotros vemos, claro que vemos, por supuesto a nuestra manera. Si nos encontramos en la calle y estiramos la mano, somos capaces de ver el sol. Si abrimos nuestros oídos, y de alguna manera también nuestro olfato, podemos ver el mar. Podemos verte a ti, escuchando tu voz, tocándote, dándote un abrazo. Ni siquiera necesitamos verte con los ojos para cogerte la mano y decirte en un momento dado: “te quiero, amigo”.

Y ahora me voy a ver la tele, a ver si dan algo bueno esta noche.

Pues eso. ¡Que nos vemos pronto!