viernes, 5 de abril de 2013

Discriminación en el trabajo por discapacidad en pleno siglo XXI

Os copio este escrito que pienso hacer llegar a todos los medios de comunicación, y a aquellos que crean verdaderamente en la integración de los ciegos en la sociedad y quieran leerlo. Os pediría encarecidamente que me ayudarais a difundirlo, porque no se puede permitir que cosas así continúen ocurriendo.
Queridos amigos,
Me llamo Carmen Massanet, he estudiado la carrera de Periodismo y estoy trabajando en la agencia de noticias Servimedia con una beca de prácticas.
Soy ciega total, pero eso no me impide desarrollar mi trabajo con normalidad. Todos sabemos que eso no es ningún impedimento para trabajar. Todos, excepto los directivos de Random, conocida empresa de investigación y estudios de opinión y de mercado. El pasado miércoles, 3 de abril, realicé una entrevista laboral con ellos, puesto que está a punto de terminar mi período de prácticas en Servimedia y estoy buscando otro trabajo. El puesto al que me presentaba era de encuestadora telefónica. Nada impide que desempeñe este puesto, pues está constatado que hay un número importante de telefonistas ciegos que están totalmente integrados en su empresa y desempeñan su función de forma normal. Aparentemente, la entrevista fue bien, y la persona encargada del proceso, Celia Pérez, se mostró muy abierta y no puso ningún inconveniente a mi discapacidad. Realicé el curso de formación correspondiente con normalidad y también las prácticas pertinentes con el resto de mis compañeros.
Todo apuntaba a que podría incorporarme con normalidad a mi puesto. La ONCE contactó con la jefa del departamento, con la intención de coordinarse con la empresa para que alguien se trasladara a las oficinas y valorara la accesibilidad de las plataformas que se utilizan y adaptarme el puesto de trabajo. Pero ni eso se les ha permitido. De hecho, dos días después de la entrevista me ha llamado la antes amabilísima Celia Pérez (ahora ya no tan amable), para comunicarme que el puesto de trabajo no se podía adaptar, sin que se hubiera presentado allí nadie de la ONCE. O sea, no tenemos la absoluta certeza de que realmente no haya ninguna posibilidad de hacerlo. Simplemente no puede adaptarse porque lo dicen desde arriba. Desde un principio, la que se supone que es la jefa del departamento ha puesto todo tipo de impedimentos para que tan siquiera la ONCE pudiera ir a valorar la accesibilidad de las herramientas de trabajo. Ha puesto en duda la capacidad de una persona ciega total de desempeñar un puesto de encuestadora telefónica. Y además, me han presentado excusas tan banales como que hay muchas escaleras y demás tonterías que, claramente, denotan una serie de prejuicios y una clara discriminación a una persona por tener una discapacidad. Y cuando le he pedido a Celia que me pasara con la jefa del departamento para que me dijera personalmente los motivos por los cuales no se permitía la adaptación del puesto, me ha impedido hablar con ella y me ha dicho, textualmente, “de hablar contigo me encargo yo”, sin darme una sola oportunidad de dirigirme a la responsable del departamento.
Con este escrito, quiero denunciar la discriminación en toda regla por parte de Random a una persona ciega, al impedirle desarrollar una carrera profesional al igual que el resto de sus compañeros por el hecho de no ver. Y más indignante aún me parece esta actitud cuando se trata de alguien que se presenta en su página web como una empresa comprometida con el empleo y con la sociedad, y que dice poseer programa de intermediación laboral (podéis descargar la presentación completa en pdf aquí: http://www.random-eoms.com/empresa.html)
También me parece indignante que, en pleno siglo XXI, se sigan dando estos casos. Soy consciente de que no es el primero, y que tampoco será el último. La sociedad tiene que cambiar, tiene que aprender que los tiempos han cambiado y que el ciego que sólo tenía la posibilidad de pedir por la calle o de vender el cupón para ganarse la vida ya no existe. Ahora tenemos un mundo de posibilidades y podemos abrirnos muchas puertas... pero la sociedad nos tiene que dejar hacerlo.
Con esta acción, pretendo que la empresa se dé por enterada de que no me voy a quedar de brazos cruzados porque me hayan dicho que no puedo desempeñar este puesto. Voy a tomar las medidas que crea necesarias en todo momento y voy a luchar por él hasta el final. Cuando sepamos a ciencia cierta que las adaptaciones que utilizo no son compatibles, sabré que no se puede solucionar, pero nadie podrá decir que no lo he intentado.
Todo esto ya no lo hago sólo por mí, sino también por la cantidad de compañeros ciegos que se ven día sí día también en una situación de este tipo.